El ensañamiento contra la familia Iruretagoyena tras el asesinato de José Ignacio Iruretagoyena el 9 de enero de 1998


Video: Testimonio de Inmaculada, hermana de José Ignacio Iruretagoyena, concejal del PP asesinado en Zarauz el 9 de enero de 1998.

José Ignacio Iruretagoyena
Foto y fuente: In-memoriam

El 9 de enero de 1998, era asesinado en Zarauz (Guipúzcoa) el concejal JOSÉ IGNACIO IRURETAGOYENA, cuarto edil del PP vasco que moría víctima de ETA desde que Gregorio Ordóñez, con el que había mantenido una estrecha relación, recibió un tiro en la cabeza en 1995. Además de ser uno de los dos concejales que el PP consiguió en Zarauz en mayo de 1995, José Ignacio era maderero de profesión.

Dos días antes del atentado que le costó la vida, Gervasio Jáuregui, uno de los militantes históricos del PP vasco, paró a José Ignacio y le regañó por haber renunciado a llevar escolta: «No puedes ir de un lado a otro sin escolta; las cosas están muy mal». José Ignacio le contestó con una pregunta: «¿A mí qué me va a pasar?».

Durante la noche del 9 de enero, los terroristas forzaron la puerta del copiloto de su vehículo y colocaron bajo el asiento del conductor una bomba activada con un temporizador. Iruretagoyena salió de su domicilio, en el barrio de Pilartxo Enea de la localidad guipuzcoana, a las siete y media de la mañana. A los pocos minutos, paró a desayunar en el Bar Gaztelu. Luego reemprendió su camino hacia la empresa de su familia, Maderas Iruretagoyena. Llegó a recorrer más de un kilómetro con la bomba colocada bajo su asiento. La explosión provocó que el cuerpo de José Ignacio quedase mutilado, con la pierna y el brazo izquierdo amputados, el resto del cuerpo destrozado y el corazón roto.

El 10 de enero de 2001, durante un homenaje a José Ignacio Iruretagoyena, ETA intentó asesinar a los líderes del PP vasco colocando una bomba -escondida en una maceta junto a la tumba del edil- que debía ser accionada con un mando a distancia. Carlos Iturgáiz, entonces presidente del PP del País Vasco, declaró que, según le había informado la Ertzaintza, un fallo en el mando a distancia evitó que explotase el artefacto mientras la dirección de los populares y familiares del concejal asesinado participaban en el acto homenaje en el cementerio de Zarauz.

En 2006 la Audiencia Nacional condenó a Gregorio Escudero a 42 años de prisión por haber facilitado la información que permitió cometer el atentado. En diciembre de 2009 se condenó a los etarras Javier García Gaztelu, alias Txapote, e Irantzu Gallastegui Sodupe, alias Amaia, a 46 años por el mismo asesinato. Ambos son dos de los etarras con un historial más sangriento dentro de la banda terrorista, y autores de algunos de los asesinatos que más han conmocionado a la sociedad española, como el de Miguel Ángel Blanco, del que fueron autores materiales.

José Ignacio Iruretagoyena tenía 35 años, estaba casado con María José Imaz y tenía dos hijos de 3 años y seis meses, Mikel y Eneko.

Portada El Pais

Todas las noticias relacionadas con el asesinato de Jose Ignacio Iruretagoyena en El País. Extractos de algunas noticias se listan a continuación.

Gritos de «asesinos» contra los ediles de HB

[…]Murua, visiblemente emocionado, continuó leyendo en euskera y castellano el comunicado suscrito por EA, PNV, PSE y PP, e instó a los dos concejales de HB -un tercero dimitió en noviembre por razones personales-, que permanecieron impertérritos durante todo el Pleno, a que «no se ahoguen en la soga de las servidumbres políticas a organizaciones terroristas».

El alcalde les pidió que expresaran «un mínimo atisbo de humanidad» para condenar elsesinato. La respuesta que aontinuación dio el portavoz de HB, Jesús María Iturria, desencadenó la ira contenida de muchos de los asistentes, entre los que también se encontraban numerosos alcaldes, cargos públicos y dirigentes del PNV, EA, PSE y PP. Iturria leyó en euskera un comunicado en el que comenzó diciendo que los «graves momentos» vividos en Zarautz son consecuencia del «conflicto político», pero fue interrumpido por el sonoro pataleo de algunos asistentes, que fueron censurados por el resto del público. El edil miró fijamente al auditorio y continuó con la lectura, expresando su «sincera condolencia» a la familia Iruretagoyena.

Parte del público, notoriamente soliviantado, comenzó a lanzar imprecaciones contra los ediles de HB, tildándoles de «sinvergüenzas», «asesinos», mientras les gritaba: «Fuera, fuera».[…]

Más manifestantes que vecinos

Zarautz se quedó ayer pequeña. Este municipio costero de unos 18.000 habitantes albergó a 20.000 ciudadanos que se echaron a las calles para expresar de nuevo su rechazo a la violencia de ETA. Muchos eran zarauztarras, amigos personales de José Ignacio Iruretagoyena o vecinos, que quisieron sentenciar, en silencio y con el ánimo de que no caiga en los oídos sordos de la organización terrorista, su deseo colectivo de un futuro de paz para Euskadi. Sobre todas las caras de ciudadanos anónimos y autoridades sobresalían los rostros de una viuda, María José Imaz, que acababa de enterrar a su marido, y de un padre, Cándido Iruretagoyena, destrozado, pero sin ganas de derrumbarse para plantar cara a los violentos. […]

Concentraciones silenciosas de condena a ETA en todos los ayuntamientos vascos

[…]Al inicio del Pleno en el Ayuntamiento de San Sebastián, el alcalde, Odón Elorza, propuso que se guardara un minuto de silencio. Todos los ediles, a excepción de los de HB que abandonaron el Pleno, lo guardaron. El alcalde dé Zarautz, Imanol Murua, agradeció a los ciudadanos su comportamiento ante esta tragedia que ha sacudido la villa. «Los empleados y los ertzainas se han volcado; los ciudadanos, taberneros y comerciantes, han cerrado sus puertas por propia voluntad y han sabido estar en su lugar. Recibid todos el agradecimiento mas sincero», exclamó el alcalde en euskera y castellano desde el balcón central del Ayuntamiento ante una plaza abarrotada. Y leyó el acuerdo adoptado horas antes por la Comisión de gobierno, según el cual un ramo de flores será colocado en el asiento del concejal asesinado para mantener su memoria hasta que sea nombrado su sustituto. Asimismo, se expondrán en el Ayuntamiento durante quince días todas las cartas y telegramas de solidaridad para que puedan ser leídos.El otro edil del PP de Zarautz, Jorge Knopf, asistió a la concentración y proclamó al finalizar la misma: «Esta gentuza no va a conseguir amedrentarnos». El compañero de Iruretagoyena reconoció que se siente con «más ímpetu que nunca». y admitió que entre sus sentimientos no está el odio sino la pena porque «con rencor no se consigue nada». Refiriéndose a ETA dijo: «Que escuchen al pueblo si tienen un ápice de corazón y sentimientos».

Pintadas de amenaza
La policía municipal de Zarautz confirmó ayer que se había descubierto una pintada amenazante contra Jorge Knopf en la que se señalaba: «El siguiente serás tú». […]

ETA reivindica sus crímenes

La organización terrorista ETA reivindica en su último comunicado, publicado ayer en Egin y Egunkaria, el asesinato del concejal José Ignacio Iruretagoiena, el pasado 9 de enero, y la colocación de tres artefactos explosivos en San Sebastián y Hondarribia. La banda sostiene que la denominada alternativa democrática «ha cumplido su camino» al extender la idea de que el pueblo vasco debe «tomar la palabra sin la amenaza de nadie». […]

ETA intenta matar en Zarautz a la cúpula del PP vasco junto a la tumba de un edil asesinado

Un fallo en el mando a distancia de un artefacto que contenía metralla y cuatro kilos de explosivos evitó ayer que ETA atentase en Zarautz (Guipúzcoa) contra varios dirigentes del PP vasco y familiares del concejal José Ignacio Iruretagoyena, asesinado en 1997 por la banda terrorista. Los terroristas colocaron la bomba en una tumba próxima a la del edil popular, donde representantes políticos y allegados realizaban una ofrenda floral en memoria del asesinado. Entre los que participaron en el acto se encontraban el líder del PP vasco, Carlos Iturgaiz, y la máxima dirigente del partido en Guipúzcoa, María San Gil.

El artefacto estaba camuflado dentro de una jardinera, colocada en la tumba que se encuentra situada enfrente de la de José Ignacio Iruretagoyena. […]

La secuencia de los hechos demuestra que los etarras no sólo consiguieron colocar la bomba en el cementerio sin ser vistos y hacerlo de tal forma que pasara inadvertida a los expertos de la Ertzaintza, sino también que observaron en todo momento los intentos fallidos de la policía por localizar el artefacto. La potencia del explosivo y su abundante metralla hacen suponer a la policía que los que siguieron la ceremonia justo al lado de la maceta -el padre de Iruretagoyena, sus dos hermanos y su viuda, así como María San Gil e Iturgaiz- hubieran perecido en el acto.[…]

Once años de espera para decir a su hijo que al padre lo mató ETA

La viuda de José Ignacio Iruretagoyena, concejal del PP de Zarautz (Guipúzcoa) asesinado por ETA en 1998, esperó 11 años para contar a su hijo mayor, de 17, cómo murió su padre. Al hijo pequeño, que tiene 13 años, aún no se lo ha dicho. Así lo explicó ayer la viuda en el juicio que se sigue contra los ex dirigentes de ETA Francisco Javier García Gaztelu, Txapote, e Irantzu Gallastegi, Amaia, acusados del asesinato de su marido y para los que el fiscal Pedro Martínez solicita penas que suman 61 años de prisión para cada uno.

La mujer explicó por qué no se lo ha contado antes a su hijo mayor: «Necesitaba estar yo bien, y no estaba bien». También relató que en el tercer aniversario del asesinato, ETA colocó otra bomba en el cementerio para que explotara durante el homenaje a su marido. […]

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